Cinco prácticos consejos frente al aula con adultos trabajadores.

Publicado por Alfredo Vite el 02 octubre, 2017
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Hoy en día múltiples universidades están ocupadas en ofrecer en su oferta educativa programas de estudios dirigidos a adultos que no continuaron sus estudios de forma tradicional a nivel superior, los llamados working adults, o adultos trabajadores, las universidades ofrecen para ellos planes sabatinos o entre semana con horarios nocturnos; sin embargo cuando un docente se enfrenta a estos alumnos  que trabajan, sus contextos son muy diferentes a los del estudiante tradicional que ingresan a la universidad después de concluir el bachillerato, ya que algunos son padres de familia, cumplen un horario laboral en el que deben ser productivos,  tienen obligaciones y responsabilidades propios de un adulto y que ahora se han aventurado a regresar a las aulas y concluir lo que dejaron inconcluso.

El adulto trabajador es exigente y para los que han dado clases a este segmento saben a lo que me refiero, por eso quiero compartirles estos cinco consejos al iniciar la asignatura que vayan a impartir.

  1. Creo que es obvio, pero evitar improvisar. El adulto trabajador prepara informes, debe dar resultados, y tiene responsabilidades en su trabajo, características que le permitirán saber si preparamos o no nuestra clase. La preparación es tener la clase estructurada, el conocimiento más actual del tema y va más allá si tenemos una presentación en power point (sin demeritar este programa), la preparación es conocer las oportunidades que tenemos en herramientas didácticas para hacer una clase significativa, y esto me lleva al siguiente punto.

  2. Actualización. Existen universidades que nos permiten dar un valor agregado a la clase e impartir lo más actualizado de un tema, pero además la actualización también está en el uso de las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestro alcance como por ejemplo no hacer uso de cables en nuestras presentaciones, por el contrario utilizar las aplicaciones que podemos compartir con los alumnos también a través de los teléfonos inteligentes, no olvidemos que ellos ocupan en muchos casos lo más actual en tecnología, por lo tanto tenemos mucho que aprender, más aún si algunos de ellos laboran el tecnologías de la información.

  3. Respeto y Responsabilidades. Aunque los alumnos bien podrían ser de nuestra edad, no significa que se deba perder el respeto entre ambos, tampoco se trata de jerarquías o algo así, pero es una línea muy delgada que podría confundirse en amistad y no en una relación basado en un contrato. Los alumnos trabajadores pueden llegar a confundirse y tratarnos como lo hacen con sus pares en el trabajo y entonces creer que pueden entregar los avances de un proyecto fuera de tiempo y forma.

  4. Humildad. Por mucho que pudiéramos parecer como las extintas enciclopedias, no lo somos y de vez en cuando los alumnos llegan a preguntar un tema del cual quieren saber más y probablemente nosotros no tenemos la información más actual, lo mejor en esos casos es reconocer que no lo sabemos que lo investigaremos y que lo compartiremos posteriormente, así de sencillo, de lo contrario será muy penoso contestar equivocadamente y que otro alumno nos corrija.

  5. Delimitar Fechas e Indicaciones sobre la evaluación. Pareciera que no, pero en este punto el adulto trabajador es muy similar a los alumnos tradicionales, siempre creen tener la razón, y buscan la forma de darnos la vuelta para entregar un trabajo, frases como, “es que pensé…”, “como no le entendí…” y muchas frases de estas seguramente hemos escuchado a la hora de la entrega de trabajos y por ende a la hora de la evaluación. Lo mejor para estos estos casos es dejar delimitadas las instrucciones de fondo y forma de sus trabajos que debe entregar y sobre todo las fechas, de esta forma el alumno no tendrá justificaciones en hacer lo que le corresponde y nosotros saldremos bien librados.

El alumno trabajador exige más que el alumno tradicional, será porque su contexto laboral y personal se caracteriza por evaluar la mayor parte de sus compras, como la ropa que viste, la calidad de comida que consume, los servicios que paga, y el costo beneficio en general, por ello evalúa todo lo que recibe, incluso su educación y al docente que tiene frente a él.

Espero haya sido de utilidad estos cinco consejos, si tiene experiencias que compartir, no dude dejarlos a continuación.

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