Estrategias de Autorregulación para el Aula

Publicado por Alejandra Villaseñor Valencia el 19 julio, 2018
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Durante juntas de asesoría escolar sobre el manejo terapéutico, los docentes comúnmente presentan dudas que están relacionadas en cómo generar que los niños y niñas logren mantenerse en lo que toca y a definir por qué no lo están haciendo. Dichas actitudes en los chicos se confunden con situaciones conductuales donde parece que están retando o siendo oposicionistas, lo que trae consigo reacciones tipo “castigo” de parte de los adultos.

A su vez, en la clínica también se observa un gran número de niños con características similares a las reportadas por los maestros. Más allá de una cuestión relacionada con la falta de límites, parece ser una carencia de autocontrol y una dificultad de actuar conforme lo que se espera en cada contexto y/o situación. Entendiendo esto, resulta relevante identificar la distinción entre las conductas que se disparan debido a la falta de autocontrol y las conductas presentadas con el objetivo de saltarse un límite (aquí el menor identifica qué toca hacer, pero decide no hacerlo) por lo tanto, se sugiere que la reacción del adulto varíe dependiendo de la raíz de la conducta.

Por ejemplo, cuando en el aula hay una explicación general para la clase, esperaríamos que los niños estuvieran escuchando y participando de manera activa; sin embargo, se observa que por un lado unos están platicando, dibujando o jugando con sus útiles y por otro, niños que no participan cuando el maestro realiza una pregunta grupal.

A esta habilidad se le denomina autorregulación, término que cada vez se escucha más en el área educativa. Aquí se presentan dos definiciones que se complementan:

  1. Capacidad para regularse a sí mismo, lo cual supone un logro de equilibrio espontáneo, sin necesidad de la intervención de otros factores o personas para lograr dicho proceso de autorregulación.
  2. Capacidad de aplazar lo que se quiere hacer, por lo que toca hacer.

La principal pregunta sería ¿Cómo llega el ser humano a comprender qué es lo que toca para lograr así detener sus impulsos inmediatos?

Hay diversos factores fundamentales; sin embargo, uno de los factores principales es el rol del adulto y la claridad del ambiente que rodea al menor, la sociedad está directamente relacionada con la falta o la adquisición de autorregulación que un niño puede obtener. Es ésta la que le brinda la claridad de saber qué se espera de él, la que le enseña como leer las señales o códigos sociales para generar conductas lógicas y la que desarrolla habilidades cognitivas para que se logre desarrollar un pensamiento crítico.

Por lo tanto, el papel del docente en la adquisición de la autorregulación es crucial. A continuación se presentan estrategias para elevar dicha habilidad en los alumnos.

  • Disminuir la guía para elevar la madurez:
    Buscar que cada día se proporcione menos guía que el día anterior será la una de las  maneras en la que el menor pueda elevar su madurez. Si siempre das la misma guía, espera el mismo resultado. En ocasiones algunas clases parecen un casete que se repite a diario “saca tu libro, pon el margen y escribe tu nombre”, esperando que al decirle lo mismo cada día, el menor lo logre hacer de manera independiente. Esto sólo se logrará si se varía y disminuye la guía, esperando así, resultados diferentes en los alumnos.
     

  • Clasificar conductas:
    Distinguir las conductas adecuadas de las inadecuadas, lógicas de las ilógicas, etc. funcionará como brújula brindando claridad de la alternativa a su conducta a modificar, por ejemplo: “No toca correr, si toca caminar”
  • Especificar lo que se espera de ellos:
    Anticiparse explicando de manera clara y precisa antes de iniciar una actividad, eleva la posibilidad de que se viva el éxito ante una situación, ejemplo: “Al salir al patio, lo hacemos caminando y esperamos en fila guardando silencio”. 

  • Felicitar de manera específica:
    Elogiar las acciones adecuadas, les brinda una guía, elevando así las conductas esperadas, ejemplo: “bien, esperaste tu turno en silencio”
  • Describir situaciones para generar reflexión:
    En ocasiones el menor no actúa porque no se ha dado cuenta que hay algo qué hacer. El describir invita a que se alerte de algo que no ha identificado, ejemplo: “Veo colores tirados en el suelo” 
  • Autorregularse:
    Respirar, esperar y ser creativos antes de actuar y resolver por ellos. Autorregularnos a nosotros mismos antecede el generar autorregulación en el otro.

Jorge Eslava, autor del libro Entre el amor y los límites, invita a ayudar a los niños a construir un sentido de la autorregulación para que su tránsito por la escolaridad y la vida sea más armónico, eficiente, productiva y feliz.

Bibliografía consultada
Eslava, J. (2014) Entre el amor y los límites.
Aguilar, E. (2009) Las diez reglas de oro para educar a tus hijos.

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